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El Islam no es lo que “parece”… 

Necesitamos una nueva visión del Islam. Como en cualquier hábito de lo humano, están los que obran justamente, y los que no. La propaganda hace lo suyo. Demoniza su es necesario. Recuerdo cuando la guerra de Vietnam, no había seres más despreciables que los vietnamitas, y los comunistas… uf… Pero ahora sabemos que eso no fue ni es así como lo mostraron. 

Ahora cmpartamos una visión más sencilla y humana (no de película), acerca de esta religión.

Ojo por ojo, y todos quedaremos ciegos… 

Así dijo Gandhi, para referirse a un antiguo proverbio bíblico que todos conocemos. Sin embargo, la riqueza de esta simple reflexión, se escapa aún a la consideración de mentes muy desarrolladas de esta época.

No hace falta hacer referencia a los atentados, a las tropas de ocupación, a las ventas de armas, a los ejércitos extranjeros, a la historia que denota una pérfida acción colonialista, no, no hace falta. Manejar hechos puntuales (el atentado “x”), no hace más que individualizar algo que es genérico, endémico, crónico.

No nos engañemos más con esta retórica de más guerra a la guerra. No existe tal “guerra contra el terrorismo”, porque toda guerra es terrorista. Sería más claro y sincero afirmar que es una contienda de una forma de terrorismo contra otra.

En este blog se han publicado varias referencias y documentales sobre historia, donde se puede ver claramente que todo esto no lleva a ningún lado, menos a una solución. Patrañas y circo. Es lamentable, porque muchas vidas están en juego cada vez que se vota una nueva carga de armas…

Todos sabemos para que son creadas las armas.

La violencia engendra violencia. Entonces, si queremos poner fin a esto, cómo lo hacemos? Qué disuelve a la violencia? Qué camino se opone de manera vehemente sin retroalimentar la espiral de ataques?

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(La imagen corresponde a la primer guerra mundial, desatada por la ambición colonialista en Europa).

El Islam no aprueba al terrorismo.

Muchas veces se asocia el Islam con el terrorismo, al punto de generar miedo a los musulmanes y a los árabes. Esto sociológicamente tiene tal relevancia, que se ha creado un término para definir está sensación social como «Islamofobia».
En este último tiempo, la división que se  cultiva cada día entre Occidente y Medio Oriente, lleva al miedo irracional de unos por otros (porque el miedo es mutuo, en Medio Oriente temen a los occidentales). No es un hecho la división, se forja con el hierro de la ignorancia y la mezquindad de aquellos que no saben tolerar la otredad y menos convivir con ella.

Se preguntarán por qué me interesa este tema, el Islam, musulmanes, etc. Principalmente es porque no veo ropas o creencias, sino humanos; y porque
allí dónde hay miedo y dolor, tenemos que entrar. No podemos dejar que el odio y la ignorancia nos ciegue más y más. Si algo anda mal, tenemos la obligación de entenderlo para poder resolver ese problema. Todo conflicto requiere atención, y si hay unos tira-bombas haciendo de las suyas, llamándose así mismos, musulmanes, yihadistas, o lo que sea, hay que entrar ahí, investigar. Qué significa ser musulmán, qué es el Islam, la yihad?

Desconocer nuestra tarea, es desconocer el problema, desconocer el problema implica no resolverlo, no resolverlo sólo lo hace más grande.

Comparto a continuación un artículo que habla sobre qué es ser musulmán, el Islam y la yihad. Aclara que nada que tenga que ver con el terrorismo, tiene que ver con el Islam.
Es importante salvar esta brecha, ya que genera un odio y un miedo que sólo ensancha la distancia, y no podemos resolver este problema separados. Sólo si entendemos y nos unimos podemos salir del terror de este tiempo. El mal uso de los términos, implica también la condición de ignorancia e incluso las intenciones de ciertos grupos sociales.

Aquí les dejo la transcripción, muy positiva y clara sobre este tema:

Apuntes sobre el radicalismo.

Los grupos terroristas no son radicales islamistas, sino desviados que se han salido del islam
Autor: Ángel Álvarez Hernández 

Hay un debate abierto sobre la necesidad de modernizar el islam y condenar las posturas radicales. La palabra radical proviene del sustantivo latino radix, radicis cuyo significado es raíz, y el sufijo-al (que hace relación a pertenencia). Ser radical es por tanto querer regresar al islam en sus orígenes. Volver a la raíz desde la que nace el islam. Los grupos terroristas no son radicales islamistas, sino desviados que se han salido del islam. La utilización del término radical, para referirse a estos grupos es un error. Ningún de sus crímenes está avalado por el islam.

Cuando se habla de fundamentalistas musulmanes refiriéndose a grupos que hacen una interpretación literalista del Coran o la Sharia, se vuelve a caer en el mismo error.

El fundamentalismo debería ser entendido como un regreso a los fundamentos del islam, a aquellos sobre lo que se funda el islam, y lo sostiene. A lo primordial y esencial. El verbo “fundamentar”, viene de la palabra latina “fundus”, que significa “base, fondo o finca” y el sufijo “mentun“, que hace referencia a “instrumento, medio o resultado”.

Deberíamos entender que los principios más sólidos del islam son lo que constituyen su fundamento. De nuevo la utilización de la palabra fundamentalismo para referirse a aquellas personas que hacen una lectura literalista del Sagrado Corán es un error.

Ser radical y fundamentalista debería ser entendido como el regreso a los orígenes del islam y sus fundamentos mas sólidos, y no como formar parte de grupos desviados e interpretaciones literalitas que en la mayoría de los casos son erróneas y avergüenzan a los musulmanes.

Cuando se habla de reformar el islam, en muchos casos se hace hincapié en el abandono de las escuelas jurídicas o en los hadices o dichos del profeta (sas) que resultan más conflictivos. En ocasiones los reformistas caen en el error de crear un islam a la carta, conforme a sus necesidades e intereses, con interpretaciones alegóricas o rechazando aquellas partes que no encajan en su esquema.

Umm Abdul-lah ‘Aishah (ra) cuenta que el Mensajero de Alláh (s.a.s.) dijo: «Quien innova en esté nuestro asunto algo ajeno al mismo será rechazado.» Bujari y Muslim.

La verdadera reforma, no hay que hacerla en los textos coránicos o lashariah, sino en los propios musulmanes, que no ponen en práctica el mensaje de Allah, y no lo llevan a su vida diaria. Antes de intentar reformar el islam, deberíamos reformar nuestras vidas, regresar a sus fundamentos y ser fiel a su raíz, que su radicalidad.

Abu’Abd-ur-Rahman, ‘Abdul-lah (Ra), hijo de ‘Umar Ibn al-Jattab (ra), cuenta que el Mensajero de Alláh (s.a.s.) dijo: «El Islam ha sido edificado sobre cinco pilares que no hay más Verdad que Alláh y que Muhammad es el mensajero de Alláh, observar el Salat, pagar el Zakat, peregrinar a la Casa y ayunar en el mes de Ramadán.» Bujari y Muslim.

En cada momento de nuestras vidas deberíamos preguntarnos ¿Qué quiere Allah de mi? ¿Qué haría el profeta de Allah (swas) en mi lugar y que me aconsejaria?.

Abu Ruqayyah Tammim Ibn Aus ad Dariy  (Ra), relató  que el Profeta (s.a.s.), dijo:
«La religión es lealtad, y nosotros dijimos¿a quién?  y el Profeta (s.a.s.), dijo: “A Alláh, a su libro, a su Mensajero, a los líderes de los musulmanes y a su gente.» Muslim.

Ser radical y fundamentalista supone aceptar el islam e intentar practicarlo en todos los ámbitos de la vida. Cuando estas con tus hijos, con tu familia, con tu esposa. En tu trabajo, en la calle, con tus vecinos. Ser musulmán es ante todo aceptar el sometimiento a Allah, y solo a Allah, no a la sociedad de consumo, a los vicios, a las dependencias emocionales y a nuestro propio ego. Para nacer al islam es necesario morir a nosotros mismos.

Abu Hafs ‘Umar Ibn Al-Jattab (ra) oyó decir al Mensajero de Alláh (s.a.s.):
«Ciertamente las buenas obras dependen de las intenciones, y cada hombre tendrá según su intención; así, aquel cuya emigración fue por Alláh  y su Mensajero, su emigración fue por Alláh y su Mensajero, y aquel cuya emigración fue por conseguir algún beneficio mundanal o por tomar alguna mujer en matrimonio, su emigración fué para aquello por lo que emigró.»  Bujari y Muslim.

Yihadista no es quien coloca bombas, mata inocentes y grita el nombre de Allah como un loco poseído por el demonio. Los yihadistas no violan mujeres, no matan niñas, no secuestran inocentes, no van matando y roban y comportándose como salvajes, que suben sus videos a internet, para exterder el odio y el rechazo al islam. Esa gente no son yihadistas, son terroristas. El Sagrado Coran dice:

“Combatid en el camino de Dios a quienes os combaten, pero no seáis los agresores. Dios no ama a los agresores”. (Corán, Sura 2, aya186).

Dijo el Mensajero de Alláh (s.a.s.): “Una persona fuerte no es aquélla que tira al suelo a su adversario. Una persona fuerte es la persona que sabe contenerse cuando está encolerizada.”

Aquellas personas que dicen que el yihades la Guerra Santa de los musulmanes, mienten o tienen falta de conocimiento. El Sheij M. Husain en su texto “Algo sobre el Islam y Occidente” relata:

“…no fue el Islam quien generó guerras contra Occidente ni dominó tiránicamente a ningún país occidental, ni creo ningún arma del tipo de las que llenan los arsenales de las grandes potencias opresoras, ni propagó ninguna ideología belicista todo lo cual es común en Occidente”.

La palabra yihad forma parte de la raíz árabe y.h.d, que significa “esfuerzo“, y su sentido espiritual, es la realización de un esfuerzo “en la vía de Alláh”. Hay dosyihad, la menor y la mayor. La yihadmenor hace referencia a la legítima defensa en caso de un ataque contra la comunidad. Ali ibn Abi Talib (la paz sea con él), dice:

“No ataquéis hasta que os ataquen puesto que vosotros seguís la verdad y tendréis una razón y una justificación sobre ellos que es la de no haber comenzado la agresión, esta es otra razón a favor de vuestra razón y derecho”.

Antes de cualquier expedición, el Mensajero de Allah (s.a.s.)  reunía a sus compañeros y les advertía de que “no mataran mujeres, niños, ancianos, monjes, a los que se rindiesen, ni que destruyeran o quemaran casas, cultivos o arrancaran árboles”.

Todos los principios de la yihad menor han sido vulnerados por los terroristas, cuyo fanatismo les ha cegado y que en lugar de servir a Allah, sirven al dinero, al poder y la corrupción.

La yihad mayor es una lucha interna de cada persona por purificarse frente a Allah. Los compañeros del Profeta de Allah, (sas), le preguntaron en cierta ocasión ¿cuál es el gran yihad?, y el Profeta de Allah, (sas), respondió: “la lucha contra el ego”.

Abu Hurairah (Ra) relató que el Mensajero de Alláh (s.a.s.), contó:

«Quien crea en Alláh y en el día final, que hable el bien o que se calle. Y quien crea en Alláh y en el día final, que sea generoso con su vecino. Y quien crea en Alláh y en el día final, que sea generoso con su huésped.» Bujari y Muslim.

Y también dijo el Mensajero de Allah (s.a.s.):

Lo que más hará entrar a la gente en el Jardín son la conciencia de Al-lâh y el buen carácter.

Umar ibn al-Jattáb (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Tu amor no debe llegar al punto de ser pretencioso y pueril, y tu odio no debe llegar al punto de la destrucción”.

Las guerras que se desarrollan en todo Oriente Medio, y que han producido atentados terroristas por todo el mundo, (Madrid, parís, Bruselas…) no se hacen por el islam sino por el petróleo y el gas. El islam es solo una excusa para destruir países y robarles sus riquezas. Quien se va a estas guerras no combate por elyihad sino por los intereses de compañías petroleras o empresas que se dedican a la venta y fabricación de armas.

El Mensajero de Allah (s.a.s.), dijo:

“El hombre combate por el botín; el hombre combate por la gloria; el hombre lucha por demostrar la superioridad de su temple; ¿quién es el que combate en el camino de Allah? El que combate para que sea exaltada su palabra, ése está en el camino de Allah” (Al-‘aïnî, 6557)

Todas estas guerras por el petróleo solo han traído la muerte y la destrucción sobre los musulmanes, han sembrado la islamofobia, el rechazo, la marginación y la discriminación de los musulmanes los países occidentales. Manipulan el islam y a los musulmanes, aquellos que les pretenden hacer responsables de los crímenes cometidos por los terroristas y también manipulan a los musulmanes aquellos que manipulan el islam para lavar la cabeza de jóvenes y convertirlos en terroristas. La islamofobia y el terrorismo van unidos de la mano, y el objetivo de ambos es destruir la paz social y la convivencia.

El islam enseña la paz, el respeto y la convivencia. Durante toda la historia del islam en oriente Medio, los cristianos no desaparecieron nunca de Siria, Egipto o Irak a diferencia de España o Italia, donde los musulmanes fueron expulsados.

En el Sagrado Corán Allah, nos dice:

“Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Dios y en el último día, y obren bien, esos tendrán su recompensa junto a su Señor, no tienen porque temer y no estarán tristes”. (Corán, Sura 2, aya 62).

En otro versículo del Corán, Allah, dice:

“Encontraréis que los mejores amigos de los creyentes son quienes dicen somos cristianos porque hay entre ellos religiosos y monjes que son humildes”.

A muchas personas le asombran las grandes Mezquitas y el derroche delujo de los emires y jeques del Golfo Pérsico, pero eso no es islam. Dijo el Mensajero de Alláh (s.a.s.):

“Realmente Allah no mira ni vuestro cuerpo ni vuestra imagen sino que mira vuestros corazones”.

No se puede vivir el islam sin humildad. Dijo el Mensajero de Allah (s.a.s.):

“Quien orienta hacia lo bueno es como quien lo realiza.”

Y también cuenta que dijo el Mensajero de Allah (s.a.s.):

“El creyente es para otro como una construcción en la que unas partes sujetan a las otras”. (Y dijo esto entrelazando sus dedos).

El islam no es la gente intolerante que mira con desprecio a los demás, que culpa a otros de sus problemas, que vive dominada por la envidia y el odio. El islam es la verdad, la belleza, la bondad, el amor, la lucha por la justicia y el bien, la sumisión a Allah, la verdadera libertad y la vida.

Fuente

Comprender a los terroristas

En un debate parlamentario sobre terrorismo celebrado a principios de año en París, el primer ministro francés, Manuel Valls, afirmó: “Para estos enemigos que atacan a sus compatriotas, que rompen el contrato que nos une, no puede haber explicación que valga, porque explicar ya es un poco querer disculpar. ¡Nada puede explicar que se mate en terrazas de bares! ¡Nada puede explicar que se mate en una sala de conciertos! ¡Nada puede explicar que se mate a periodistas y policías! ¡Y nada puede explicar que se mate a judíos! ¡Nada podrá explicarlo nunca!”. Poco después, en una entrevista televisada, Valls remachó: “Comprender un proyecto terrorista, nunca: es inaceptable”.

Valls se equivoca. Se trata de un error lingüístico que implica un error moral y otro político: estriba en confundir el verbo comprender con el verbo justificar. “Tout comprendre c’est tout pardonner”, dicen los franceses; nada más falso: comprenderlo todo no es perdonar nada, y comprender el mal –cualquier mal, incluido el del terrorismo– no significa justificarlo, sino, como argumentó Tzvetan Todorov, darse los medios para combatirlo e impedir su regreso. En su último libro, Todorov aduce un nuevo ejemplo de esa vieja afirmación: el libro se titula Insumisos y acaba de traducirlo Galaxia Gutenberg; el ejemplo, tan invocado como poco imitado (y no sólo por los políticos), es el de Nelson Mandela. En 1962 Mandela es un dirigente del Congreso Nacional Africano (CNS), una organización que combate el régimen criminal del apartheid; en verano de ese año es detenido por la policía sudafricana, y al cabo de un tiempo lo condenan a cadena perpetua, acusado de dirigir el brazo armado del CNS. Más o menos una década después, mientras las calles de Soweto hierven de manifestaciones contra una ley que obliga a usar en la escuela el afrikáans –la lengua de los opresores–, Mandela toma una decisión que sorprende a sus compañeros de cautiverio en la penitenciaría de Robben Island: empieza a aprender afrikáans, empieza a leer libros sobre la historia y la cultura de los afrikáneres; también empieza a hablar con sus carceleros, a tratarlos como personas y no como monstruos, a establecer con ellos unos lazos que en algunos casos durarán décadas.

Así, en secreto, arranca una revolución que llevará a este hombre extraordinario a liquidar sin violencia el apartheid y a convertirse en el primer presidente de una Sudáfrica democrática. Porque Mandela vio como nadie que el odio sólo destruye a quien lo experimenta, y que la única manera de derrotar a los enemigos es empezar por comprenderlos: vio que, si hay una bomba en un lugar cerrado, lo peor que uno puede hacer es dedicarse a gritar y a maldecir a quien la ha puesto; lo que hay que hacer es cogerla, examinarla, descifrar su mecanismo y desactivarlo. Quiero decir que sirve de bien poco, digamos, proclamar la maldad de Hitler, porque hasta los niños saben que Hitler era malo; pero si algún día un genio, un Shakespeare o un Dostoievski, nos permitiese comprenderlo, comprender cómo fue posible que un oligofrénico rodeado de una panda de oligofrénicos consiguiera fascinar al país más cultivado del planeta –y, por cierto, a medio mundo–, habríamos empezado a dotarnos de los instrumentos necesarios para que nada parecido a Hitler volviera a ocurrir. Por eso la gran literatura es tan útil: porque nada como ella nos permite meternos en la piel del enemigo, porque nadie nos sumerge tan a fondo como Shakespeare o Dostoievski en la mente de un asesino o un oligofrénico, y nada nos explica mejor los resortes del odio y la ambición y la envidia y el miedo y el egoísmo y la ira, y por tanto nada nos protege mejor contra ellos.

Así que, a menos que se trate de atizar el miedo y preparar la venganza inútil de los bombardeos, no basta con decir que los terroristas son unos hombres aberrantes; eso ya lo sabemos. Lo que hay que preguntarse es por qué hay chavales entregados al terror, qué hay en sus cabezas, cuáles son las razones y las pasiones y las circunstancias que los llevan a cometer actos espantosos por una causa espantosa; comprenderlas y darse así los medios para desactivarlas. Valls se equivoca: comprender a los terroristas no es casi disculparlos; por lo menos a la larga, es la única forma de acabar con el terror.

Extraído de: http://flip.it/w2q_9

Por Javier Cercas.

Bruselas, París, terrorismo…

El terrorismo está de moda. Al parecer es algo tan común como ir de vacaciones. Por doquier se ve todo tipo de atentados. Pero, contra qué o quién se atenta? De dónde surge, cuál es la causa?

No llegamos muy lejos con la idea de fanatismo religioso. Por qué no llegamos lejos? Porque detrás de esa idea qué hay? De dónde nace el fanatismo religioso? O el propio fanatismo? El ser humano se fanatiza en varias arias de la vida, no solo en lo religioso. El deporte es un lugar muy común, donde se puede apreciar como ciertos adeptos hacen cosas inaúditas por un equipo al que siguen. Y qué es el fanatismo sino el impulso frenético acompañado de la pérdida total de la razón y la identidad en una idea o ente abstracto sin consideración alguna de consecuencias? Cuántos con esta definición, pasarían a ser fanaticos?

Es necesario hacer conscientes que los hechos no son unidireccionales. No existen episodios aislados de la historia y tampoco acciones aisladas. Todo tiene relación con algo y un hecho desencadena otro. Ánalizar la historia y los acontecimientos de hoy día, dan mejor entendimiento de lo que vivimos e incluso sentimos.

La guerra fría terminó en los años 90′, la caída del Imperio Otomano por el 1900. Qué significa esto? A dónde vamos con estas fechas? El mundo árabe después del resquebrajamiento del imperio Otomano, quedó a merced de Europa, la cual, tomó control de amplias zonas tanto en África como en medio oriente. Los europeos tienen un fuerte espíritu bélico, explorador, conquistador, liberal, etc. Así se instalaron en países que estaban en condiciones de desarrollo totalmente distintas. Los colonizaron de diversas formas. (Esto es solo historia, no hay fantasía ni treta, son datos de la historia).

Posteriormente, la misma Europa entra en dos guerras que se transformaron en mundiales, con muy poco tiempo de espera entre ellas (1914-1918 y 1939-1945). Uno de los hechos emergentes fue la Unión Soviética. La que al final de la segunda guerra era no solo una potencia, sino que se conformaba como un polo-modelo en el mundo. En la disputa por el expansionismo, luchó principalmente con Estados Unidos. Dividieron el mundo generando zonas de influencia. Otra vez, los países árabes fueron repartidos, ya que las potencias europeas estaban ocupadas en su propia recuperación, muchos de esos países se liberaron, pero cayeron en el fuego cruzado de la guerra fría. Allí no había opción, estabas de un lado o del otro.
Al final cae la Unión Soviética. Nuevamente los países árabes, en decadencia desde hace un siglo, porque hace un siglo que son gobernados por extranjeros que no tienen interés en su desarrollo sino, más bien, en extraer sus riquezas, son repartidos por los vencedores, Estados Unidos y sus aliados europeos. Las formas de control y sometimiento son variadas (económico, político institucional). No es necesario entrar en ellas.

La historia es una ciencia que puede ayudarnos a ver las cosas de otra manera. Claro que las interpretaciones pueden diferir, que uno puede leer a un historiador que habla de malos y buenos, de justos y bárbaros. Pero también podemos tomar solamente los datos y analizar, sin tomar interpretaciones agenas. Leo la historia reciente y lo que veo hoy es una consecuencia clara de decisiones anteriores. Repito, busque la fecha de independencia de los países que hoy están en conflicto, se asombrará, no solo de la fecha, sino de quién se independizó.

Después de un siglo de actos bélicos, no se puede esperar que no haya resentimiento, o que no haya odio. No hay causa que justifique una guerra. No hay buenos o malos, sólo hay que pensar en el futuro de la humanidad como un conjunto. No podemos pedir paz y aumentar los presupuestos bélicos, no podemos pedir DDHH y no asistir a ellos, no se puede eliminar el terror con odio, pues el terror (terrorismo) nace del odio, de la forma que sea. Atacando no es como se termina una guarra, pues la derrota no existe y la guerra se alimenta del ataque.

Sólo hay una forma de terminar esto y es dejando el odio como respuesta, eliminando el ataque como posibilidad y la violencia como alternativa, pero sin caer en la sola exigencia, tiene que ser un movimiento y “siempre se empieza por casa”.

Recomiendo ampliamente esta lectura:

Comprender a los terroristas

La invasión a Siria vista por un chileno

Muerte y devastación reinan por doquier bajo un régimen sanguinario que no vacila en bombardear a sus descontentos compatriotas para mantenerse en el poder. Así es el panorama que describen día a día los grandes medios de la prensa occidental al referirse a la situación en Siria. De visita en Damasco, el escritor y periodista chileno Juan Francisco Coloane, ve y percibe una realidad muy diferente.

Nota 1
Llegué a Damasco

Plena de actividad. Se ve comercio funcionando, gente circulando, una ciudad agitada por el diario vivir. Damasco está bajo control total, salvo la tensión del ataque terrorista. La gente hace su vida aunque hay desplazados que se han venido a Damasco por los ataques de una Contra muy similar a la de Nicaragua.

Hay una mezcla de terrorismo Talibán tipo Afganistán, con Contras mercenarios tipo Nicaragua. La mano de la CIA y las operaciones hechas por gobiernos republicanos se ve muy clara (ver artículo escrito ya en 2005: «Siria: un objetivo militar imperialista» nota de la redacción). En Siria se esta dando una especie de “madre de todas las batallas” como resistencia a la hegemonía de EEUU e Israel en la zona.

Todo lo que he escrito en mis columnas se confirma. Esta fue una revuelta al principio espontánea, pequeña, aunque también inducida en parte, que después se expande artificialmente bajo el plan de derrocar el gobierno, que es el antiguo plan de desestabilizar la región. Es un Plan Neocon del grupo duro de neoconservadores que presionaron para invadir Irak en 2003.

Es la misma partitura con músicos parecidos, y con un director ambiguo como Obama, porque en su fuero interno él prescribía otra partitura, menos confrontacional. Como dijeron miembros del gobierno de Netanyahu, lo que importa es lo que deciden los representantes republicanos pro Israel y no lo que dice Obama.

Ahora con la elección, es probable que no pase mucho en Siria en ningún sentido, y menos en el sentido de intervención militar directa de la OTAN. Lo que sí habrán atentados terroristas, y para eso el gobierno ha tenido que ampliar su estrategia. Es un crimen lo que esta haciendo la Alianza Occidental en contra del Estado y del pueblo sirio, para derrocar un gobierno que es autónomo. Es colonialismo puro con todas sus letras.

Disculpa los errores. Estoy en un cybercafé con teclado en árabe, mi conexión BlackBerry no funciona porque estoy en un hotel en pleno centro de Damasco, lejos del barrio norte de las embajadas y el lujo. Les escribo mas adelante a medida que vaya palpando la situación. El gobierno no cederá y la desinformación es inmensa.

Hoy, la llamada revuelta es más de un 70% terrorismo y amenaza a las personas por este medio. EFE miente, Le Monde miente, BBC da miedo. Estuve en un barrio periférico de Damasco que la BBC dijo había sido diezmado y tomado por los rebeldes y era falso.

Por otra parte Estados Unidos, Francia y Reino Unido tienen bloqueado todo el aspecto de comunicaciones de Internet y de tarjetas de crédito y otras conexiones electrónicas para dar una sensación de aislamiento y de un gobierno que colapsa. Y no colapsa y no colapsará mientras haya apoyo a Siria.

Nota 2
Afganistán y Siria: El contraste y el dilema imperial

En la campaña presidencial en Estados Unidos, los equipos de Barack Obama y Mitt Romney se despedazan a través de acusaciones agresivas en una polarización nunca vista, según los analistas de mayor peso. Mientras, en el plano internacional, la zona del Asia más próxima a Occidente también se despedaza, aunque por otras razones.

El asignar en forma unilateral en ciertos cuarteles la mayor responsabilidad de violencia al gobierno sirio, omitiendo el apoyo que Estados Unidos y países de la Unión Europea aportan a los rebeldes, podría resultar en la desintegración del Estado sirio. Barack Obama ha sido demasiado pertinaz en este sentido y como es estudioso más bien le eché una mirada más a la historia afgana.

Al exacerbar la evaluación de la situación de violencia en Siria en estos términos, hay que tener presente lo que sucede a una distancia de poco más de 3 000 km, en Afganistán, donde infructuosas y sucesivas invasiones mezcladas con guerras de ocupación y liberación han deteriorado aún más la posibilidad de que exista un Estado.

Dicho con el respeto que me merece la nación afgana, que pude conocer de cerca durante la ocupación soviética, un Estado como el de Siria –antes de la formación del ejército rebelde– es a lo que los afganos que conocí quisieran aspirar por el momento. Es probable que en los entretelones del Pentágono y del Departamento de Estado estadounidenses, aún con toda la retórica anti-Assad por resistir la insurrección, muchos de los asesores que han secundado la aventura estadounidense en Afganistán, al colocar la mirada en el largo plazo, prefieran que el Estado sirio no colapse.

Con todos los defectos que se le puedan encontrar, el Estado sirio es claramente lo más moderno a lo que se pueda aspirar en Afganistán y, por qué no, en cualquier país de esa región con la excepción de Irán y El Líbano. A menos que los objetivos de EEUU y sus aliados estén delineados para liquidar a todos los Estados del Medio Oriente y zonas adyacentes, y refundar la región desde sus raíces, el grupo de asesores de las instituciones que contribuyen a ese empeño podrían acudir a las advertencias provenientes de la India en el época de la invasión soviética en Afganistán, advertencias que han ganado vigencia en la actual situación. La India ha corregido su inclinación a apoyar una intervención militar en Siria comenzando por abstenerse.

Una narración premonitora que es válida más allá de la ocupación soviética de tres décadas atrás, proviene de Kannan Srinivasan en su artículo “Afghanistan and Imperial Choice”, publicado en la revista Economic and Political Weekly del 18 de junio de 1983.

Para Srinivasan, un requerimiento histórico sustancial en la ocupación colonial ha consistido en que los territorios conquistados apoyen a la fuerza expedicionaria que efectúa la conquista. Lo significativo de la historia colonial o de intentos de conquista en Afganistán, ha consistido en que en ningún período de los últimos ocho siglos de historia, han existido condiciones para extraer un surplus que permita mantener o sustentar un ejército, sea éste local o foráneo.
Desde su origen, la nación afgana no ha sido capaz de recaudar un volumen mínimo de recursos ni siquiera para desarrollar las funciones más básicas de un Estado. El Estado afgano siempre ha dependido de la ayuda externa. El intento de colonización británica fracasó en Afganistán por la dificultad de identificar un conjunto de intereses locales para sustentarlos y subsidiarlos hasta poder generar un mínimo de autosuficiencia, señala en un detallado artículo el analista indio.

A este rasgo fundamental hay que agregar la disparatada conformación de la territorialidad afgana. cuyas fronteras surgen de los acuerdos de las grandes potencias coloniales, como sucedió con África a fines del siglo XIX. La variedad de grupos étnicos que habitan dentro de las fronteras afganas son el resultado de la partición impuesta por las potencias y expresan una realidad no demasiado sui generis en relación a otras naciones del sur del Asia central, aunque en el caso de Afganistán parece haberse exacerbado con el tiempo, precisamente al no poder Afganistán construir un Estado propiamente dicho y al permanecer, literalmente, como un territorio de varias naciones pequeñas en una más grande que no funciona o que no existe para el más exigente.

Es fundamental tener presente esta situación histórica de Afganistán cuando se debate una posible intervención militar en países como Siria e Irán, que sí tienen Estados constituidos. Desde el punto de vista histórico y de que estas dos naciones no estén acopladas a la Alianza Occidental, cualquier argumentación es insuficiente si al derrocar un gobierno se destruye el Estado. En Chile sucedió, en la medida chilena, esa destrucción del Estado, de la cual el país no se ha podido recuperar y debe ser el fenómeno donde han ocurrido dictaduras similares a las de Pinochet.

Al observar la experiencia de Afganistán, más bien no habría un argumento suficiente del todo para justificar la destrucción de Estados. En 800 años Afganistán no ha podido construir uno. Siria e Irán sí lo han hecho durante un período de tiempo inclusive más extenso. Todo ese esfuerzo de varios siglos se puede desplomar de un plumazo por una lectura equivocada de la historia presente y pasada.

Las manifestaciones frente a las embajadas de Estados Unidos en varias partes del planeta ocurren en naciones que han estado sometidas al daño colonial y esa condición se convierte en una angustia porque esos pueblos, esa gente, a la hora de emigrar hacia las naciones del “centro desarrollado”, son discriminados y perseguidos.

El oportunismo político que caracteriza a muchas naciones y grupos de interés que agitan la bandera de los Derechos Humanos para lograr determinados objetivos políticos, podría resultar en una amarga experiencia, tanto desde el punto de vista humanitario como estratégico, en el caso de que Afganistán y Siria representen un botín de zonas de influencia y expansión. Esta última opción –que, con toda probabilidad lo es– llama la atención porque las lecciones de la historia no cuentan a la hora de colocar la ambición de expandirse.

Si es el imperialismo occidental a secas, o es el rostro del capital transnacional operando a través de las naciones coloniales e imperialistas tradicionales, da exactamente lo mismo, si nos atenemos a lo que ha sucedido en Irak y Afganistán y comienza a suceder en Siria. El sistema de convivencia internacional pende de acuerdos comerciales más que de realidades políticas. Pareciera ser que las repúblicas de pronto hubieran desaparecido y solo permanecen vivas las células de las corporaciones multinacionales.

Juan Francisco Coloane, periodista chileno.

Fuente: Mapocho Press / Red Voltaire, octubre de 2012.