Un punto de no retorno

Punto de no retorno: No aceptar ningún discurso que busque la paz por medios no pacíficos.

Lograr un punto de no retorno, es en alguna medida, aceptar cierta intransigencia. Es decir, fijar una meta, por ejemplo: no aceptar ningún discurso que busque la paz por medios no pacíficos, y a partir de ahí, exigir, o solo prestar atención a aquellos que están en este encuadre. No menos. Por ninguna razón.

Esto no es tan difícil. A veces debemos luchar contra nuestras emociones, las más bajas por cierto (como el miedo, la ira, la intolerancia, el odio), lo cual en si, no debe entrañar ningún problema, sino una inspiración de superación. Una aspiración moral más alta no puede ser nunca un esfuerzo en vano. Además, nadie en última instancia, quiere convivir con ese registro emocional, el cual es degradante y sobre todo, auto-limitante.

Una vez establecido ese punto de no retorno en nuestras mentes y corazones, no se acepta ninguna posibilidad que contradiga el mismo. No importan las aparentes condiciones, nada puede superar este punto, el cual a su vez, está basado en una premisa no solo coherente, sino también moralmente positiva, inclusiva y por tanto liberadora, algo que es totalmente deseable y posible. No nos dejemos engañar por discursos alarmistas, la violencia, de la forma que sea, no puede traer paz, nunca. Nunca. Es una ecuación fija, no varia.

Esto tiene que estar más que claro, y es por cierto, muy fácil de comprobar. Las emociones son contagiosas. Por ello el odio engendra más odio, y el amor es su único y real remedio. Usted puede entrar a una sala donde todos ríen, y verá que fácil se le hará reír. No es solo un proceso de empatía, es resonancia y vibración, es la manifestación de la unidad intrínseca que compartimos como seres. Establecer o aceptar que los medios violentos no nos traerán paz, es simplemente, aceptar lo evidente; a la vez que consagran un estado de conciencia más alto.

El punto de no retorno es el establecimiento de una meta concisa, pero por sobre todo, un estado de ser, las condiciones de posibilidad. Esto no es nada nuevo, sucede todo el tiempo, la mayoría de las veces, sin control ni premeditación. Lo único que estamos haciendo es decidir conscientemente, como queremos que algo suceda.

Un estado de ser; la forma en la que queremos vivir y relacionarnos. Las condiciones de posibilidad: de lo que sea que acontezca, sin importar qué, son las condiciones que dan lugar a los acontecimientos, los cuales no pueden sino nacer de ese estado de ser. No puede ser menos que Paz, no merecemos menos que eso, no debemos pedir menos que eso. Lo único que debemos lograr es coherencia, exigir paz a gritos, no es ni siquiera una idea inteligente. Y no puede ser un sacrificio, dejar la violencia. Es totalmente razonable. 

Una de las variables básicas, y antes de cerrar esta consideración, que no podemos dejar afuera, es que el agente principal de este punto de no retorno es usted mismo. No se le exige al otro lo que uno quiere para si mismo. Tiene que darlo, realizarlo, ser la demostración de sus propias creencias, de sus convicciones. Esto no es un enfoque meramente teórico, es eminentemente práctico. Quiere paz, practique paz.

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