Los atentados y la lucha antiterrorista

Necesitamos urgentemente encontrar una solución al gran dilema que nos plantea no solo la violencia, sino el terror y la guerra. No se trata únicamente de atentados, sino de un estado de miedo y terror. La vulnerabilidad que cada vez más azota a Europa, es sin lugar a dudas un síntoma de que no vamos por buen camino.

Pero cómo frenamos esta oleada de violencia? Con más armas, con más guerra? El miedo engendra respuestas poco inteligentes. El odio, aún menos inteligentes. Podemos confiar en los dichos de personas que aseveran que por la fuerza harán que esto termine? Lo dudo. Sencillamente, porque el uso de la fuerza engendró y sostiene este estado de terror.

Estamos urgidos a encontrar la paz, utilizando medios pacíficos. No hay forma de lograr el fin de la violencia, de la clase que sea, con más violencia. La lucha antiterrorista, es de por si, un factor generador de terroristas. Es más, quién empezó primero, es un dilema que no tiene resolución. La lucha por los recursos y el poder, se ha camuflado con mil banderas, con mil causas…

A esta altura de la historia, ya tendríamos que saber que ninguna guerra o “lucha” a generado paz. Siempre han dejado secuelas, el germen para la guerra o conflicto siguiente. Es solo revisar un poco de historia. Una guerra desencadena otra. Un conflicto armado, otro. Nunca se termina. El dolor de una guerra es tan grande, que las poblaciones tarde o temprano, por resentimiento o por búsqueda de lo perdido, vuelven a enfrentar al enemigo que una vez tuvieron.

Perdón, pero necesitamos reconocer esto: hoy el dolor de Europa no es más grande que el de medio Oriente. No se sabe quién es el terrorista, o más bien, lo haremos de una manera más sencilla, el extranjero se ha vuelto el posible terrorista. Tropas occidentales por todo medio oriente son la contra cara del EI. Lo alimentan, le dan fundamento y son el opuesto complementario. La sociedad occidental tiene estados más fuertes y organizados, por ende, sus ejércitos así son. En medio oriente, los estados están desmembrados, y así se muestran en vez de ejércitos, milicianos, grupos armados de todo tipo. No podemos ser ciegos a esta dicotomía, “no existe la lucha por la paz, o la guerra de buenas intenciones”. Las tropas occidentales no deberías estar en oriente medio.

La ideología parece separarnos. Pero no es así, quién va a matar, mata. No importa si el arma es más grande o chica, sofisticada o casera, si está bien vestido o harapiento. Cuando soldados pasean por las calles de las ciudades, causan el mismo o mayor terror que un loco suelto. Las campañas y argumentos belicistas, representan el mayor fracaso de la humanidad. Condensan tanto lo más bajo como lo más carente, la impotencia, y el retraso más hondo. Son el ápice de la demencia.

 ¡Cuándo vamos a entender que las armas no traen paz! La violencia no está justificada, de ninguna manera. Y el sufrimiento es mutuo. Si queremos ayudar a un pueblo, nunca es por medio de la guerra, o financiando a un grupo para que elimine al otro. Qué clase de ayuda es esa? Cómo una sociedad no se va a envilecer de esta manera?

 

El fin de esta pesadilla, está en nuestros corazones, no en los tanques o las bombas.

 

Debemos aceptar responsabilidad. Si realmente queremos que esto termine, tenemos que afrontar las malas decisiones, con amor y compasión. Dejar el juego belicista, y aproximarnos realmente, ayudar realmente. Todos estamos sufriendo. Todos. No se trata de buenos o malos, necesitamos ayuda, todos. El pánico es general, el miedo es general, el odio y la violencia, es general. No alimentaríamos tantos ejércitos si no fuera así.

La reconciliación es mutua. El perdón y la finalización de la violencia es mutua, nadie impone la paz. Eso es ridículo. Y si se cree que los vencidos no pedirán revancha, es que no se ha leído suficiente historia. Alguien tiene que dar el primer paso, y siempre empieza por el que se ha hecho consciente de que lo tiene que dar. El resto le seguirá naturalmente. Por qué? Porque no solo es la decisión más inteligente, sino porque es la única que funcionará. La reconciliación es el fin de los medios violentos, de la extorsión, del doblegamiento y la opresión. Es el inicio de la dignificación y la tolerancia, el reconocimiento y el diálogo. No hay vencidos ni vencedores. Estamos todos en el mismo barco, o todos sufrimos o todos ganamos. No hay enemigos. No más enemigos. Los enemigos aclaman por guerra, y nosotros ya no queremos eso.

A todos, hagamos un voto por la paz, usando la paz, valiéndonos de medios pacíficos. Tal vez al principio no sabremos como hacerlo, pero es solo acercarse a otro humano, a su sufrimiento, y no tendremos duda de como actuar. No necesitamos saber de que religión o nacionalidad es, nos necesita, necesita alivio, nada más, eso es suficiente.

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