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Líderes religiosos llaman a trascender las fronteras

Un llamado a la tolerancia y a la amistad religiosa. 

Es un gesto simbólico, que trasciende toda frontera, y llama a una expresión simple: amistad. 

Gracias, lo estaba esperando…

El Islam no es lo que “parece”… 

Necesitamos una nueva visión del Islam. Como en cualquier hábito de lo humano, están los que obran justamente, y los que no. La propaganda hace lo suyo. Demoniza su es necesario. Recuerdo cuando la guerra de Vietnam, no había seres más despreciables que los vietnamitas, y los comunistas… uf… Pero ahora sabemos que eso no fue ni es así como lo mostraron. 

Ahora cmpartamos una visión más sencilla y humana (no de película), acerca de esta religión.

Camina y genera electricidad… 

Nueva tecnología aprovecha la energía que producimos al caminar para encender luminarias, semáforos y alumbrado público


No es una tecnología nueva, pero sí la primera que se acerca verdaderamente a la salida al mercado, puesto que se anunció su desarrollo con vistas para un lanzamiento comercial.

Se trata de la startup Pavegen que ha desarrollado el mecanismo necesario para aprovechar los más de 150 millones de pasos que damos en nuestra vida.

“Piezoelectricidad3” es la tecnología que produce energía con las pisadas en el suelo. En concreto, se consigue cuando determinados materiales generan tensiones eléctricas cuando son deformados, por ejemplo, cuando los pisamos.

La idea surgió cuando el creador del dispositivo se dio cuenta de que el paso de miles de personas, por cualquier punto de la ciudad, es energía desaprovechada que podría ser usada para dar energía al mobiliario urbano.

Pavegen asegura que se pueden generar 7W con cada paso, lo suficiente para encender faros y pequeños dispositivos eléctricos con cien pisadas.

Una de las pruebas más concretas de esta tecnología se realizó en septiembre pasado, cuando instalaron 200 placas en una cancha de fútbol en medio de favelas en Río de Janeiro, con las que se pudo iluminar el pequeño estadio durante 10 horas seguidas.

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Al infinito

August 10th was the 50th anniversary of the launch of Lunar Orbiter 1. It was the first of five Lunar Orbiters intended to photograph the Moon’s surface to aid in the selection of future landing sites. That spacecraft’s camera captured the data used in this restored, high-resolution version of its historic first image of Earth from the Moon on August 23, 1966 while on its 16th lunar orbit. Hanging almost stationary in the sky when viewed from the lunar surface, Earth appears to be setting beyond the rugged lunar horizon from the perspective of the orbiting spacecraft. Two years later, the Apollo 8 crew would record a more famous scene in color: Earthrise from lunar orbit. via NASA http://ift.tt/2chQLuW

Joerg Hassmann & Jenny Haack performing ‘paarmitsessel’ 2005

Ojo por ojo, y todos quedaremos ciegos… 

Así dijo Gandhi, para referirse a un antiguo proverbio bíblico que todos conocemos. Sin embargo, la riqueza de esta simple reflexión, se escapa aún a la consideración de mentes muy desarrolladas de esta época.

No hace falta hacer referencia a los atentados, a las tropas de ocupación, a las ventas de armas, a los ejércitos extranjeros, a la historia que denota una pérfida acción colonialista, no, no hace falta. Manejar hechos puntuales (el atentado “x”), no hace más que individualizar algo que es genérico, endémico, crónico.

No nos engañemos más con esta retórica de más guerra a la guerra. No existe tal “guerra contra el terrorismo”, porque toda guerra es terrorista. Sería más claro y sincero afirmar que es una contienda de una forma de terrorismo contra otra.

En este blog se han publicado varias referencias y documentales sobre historia, donde se puede ver claramente que todo esto no lleva a ningún lado, menos a una solución. Patrañas y circo. Es lamentable, porque muchas vidas están en juego cada vez que se vota una nueva carga de armas…

Todos sabemos para que son creadas las armas.

La violencia engendra violencia. Entonces, si queremos poner fin a esto, cómo lo hacemos? Qué disuelve a la violencia? Qué camino se opone de manera vehemente sin retroalimentar la espiral de ataques?

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(La imagen corresponde a la primer guerra mundial, desatada por la ambición colonialista en Europa).

Estudios sobre el Ayahuasca.

DESCUBRIMIENTO SOBRE LA AYAHUASCA: “IMPRESIONANTES RESULTADOS” obtenidos con uso de Ayahuasca en estudio científico.

via DESCUBRIMIENTO SOBRE LA AYAHUASCA: “IMPRESIONANTES RESULTADOS” obtenidos con uso de Ayahuasca en estudio científico. — La Matrix Holografica

Un mundo en evolución gracias al amor

El amor es un estado mental que empieza dentro de la propia persona. Si uno se quiere a sí mismo, podrá entonces querer a los demás. Pero ese amor no radica en conseguir un fin propio, ese amor no significa ver o utilizar a los demás como un objeto, sino que radica en considerar al otro como un sujeto, como una persona. Es decir, el amor no es utilizar a los otros para beneficio propio, sino animarlos, inspirarlos y ayudarles a que desarrollen todo su potencial. Esta es la idea principal que defiende el neurobiólogo y divulgador alemán Gerald Hüther, en su último libro La evolución del amor. «El amor es la única manera que tenemos para desarrollar el verdadero potencial de los demás», afirma contundente a este periódico.

Hünter, director del departamento de Investigación en Neurobiología de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Gottingen, es además uno de los 17 sabios que asesoran a la canciller Angela Merkel. Invitado a España por la Obra Social La Caixa, insiste en la necesidad de incluir en la investigación evolutiva el componente del amor en vez de basarse únicamente en la competencia. Desde las teorías evolutivas de Charles Darwin, los naturalistas han defendido que la competencia es el único principio básico responsable en el desarrollo de la diversidad. Sin embargo, muchos ignoran que las últimas publicaciones del propio Darwin giraban en torno al papel de la selección sexual y del amor. Y es que, el amor, defiende Hünter, es lo que de verdad mantiene cohesionado al mundo y a las personas. Además, «el estrés, la presión y la ansiedad no aparecen como resultado del amor, sino de la competencia. Y a su vez, la competencia es la fuerza que surge de la especialización, no de la creatividad», argumenta este investigador.

Los naturalistas hablaban de selección natural, de la supervivencia de los más fuertes, de comportamientos innatos e instintivos y de genes egoístas, sexualidad, elección de pareja y lucha de sexos. Pero todas estas teorías adolecen de otra vertiente más decisiva, que es el amor.

La propia historia ha reflejado este cambio. Las primeras civilizaciones luchaban únicamente por su propia supervivencia, pero todo cambió cuando descubrieron que «cuanto mejor conseguía su líder transmitir a los hombres de su tribu sus sentimientos de pertenencia y solidaridad, más fácil resultaba sacar provecho de las facultades de sus miembros». Más adelante, ya en en la era moderna, 150 años después de Darwin y de su teoría de la selección natural, la biología moderna reconoció que, en la lucha por la existencia, no sólo sobreviven los más fuertes, sino que se imponen los que más unidos se encuentran, vinculados por un sentimiento común.

Pero el amor no se trata sólo de estar unidos por causas externas, sino de ayudar a los además a crecer, al mismo tiempo que ayudarles a ser libres. De este modo, lo explica Hünter: «Un grupo de personas, o una pareja, pueden estar unidos por fuerzas externas, pero eso no es amor. El amor es cuando las personas se unen sin presión. Por tanto, el amor está muy cerca de lo que es la libertad». Todos queremos estar conectados para satisfacer unas necesidades básicas, para pertenecer a otro. Pero ese sentimiento se convierte realmente en amor «cuando los dos hacen todo lo posible para ayudar al otro a crecer y a ser libres. Queremos estar conectados pero también ser libres y autónomos».

Amor para cambiar el mundo

Cuando dos personas están enamoradas y experimentan eso que llamamos amor, saben que pueden cambiar el rumbo, y el mundo. Así de contundente se expresa Hünter, con la firme idea de que, cuando dos personas sienten amor, saben que pueden cambiar y mover el mundo entero porque en ese estado se es lo más feliz que alguien puede ser. «Si yo me quiero y tengo el amor de otra persona, a ambos nos llevará a querer a todos los demás. Se convierte así como en una red de amor.», afirma.

De hecho, esta descripción de amor hace que las personas de una misma comunidad o de un grupo estén conectadas por su corazón. Es decir, están conectadas no sólo por hacer lo mismo o entender igual una misma idea, sino conectadas por su corazón. Y si experimenta lo fantástico que puede ser aquello, tendrán también el poder para convertirse en atractivo para los que les rodean. La gente pensará: «¿Qué pasa ahí? ¿Por qué están felices? Me gustaría pertenecer a ellos».

La sociedad actual, explica el especialista, se basa en el hecho de que utilicemos a los demás como si fuesen objetos, animada por el espíritu de competencia. Pero hoy en día, surgen nuevas formas de ver el mundo. Una nueva generación tiene otras intenciones, otras motivaciones y entiende que lo más importante en el mundo actual son las relaciones sociales. Que compartir es más importante que poseer. «Esta nueva generación necesita argumentos para describir esta forma de ver el mundo, y yo quiero ayudarles a que puedan cambiarlo. No es que yo quiera cambiar el mundo, porque nadie puede hacerlo. Pero sí podemos, entre todos, cambiar esas fuerzas motoras que están creciendo. Ayudar a que el río pueda correr, en vez de intentar pararlo». Este es, realmente, el verdadero objetivo del libro, confiesa Hünter. Ayudar al cambio, un cambio del que sólo hay que ser conscientes de un principio básico y fundamental: tratar a las personas como sujeto y no como objeto. «Ese es el verdadero secreto del cambio», concluye.

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Mujica habla sobre Venezuela

A pesar de que hace unas semanas, el senador y expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica le dijo a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, que “estaba más loco que una cabra” y ha dicho en varias oportunidades que la situación de Venezuela es preocupante, toma distancia de las últimas acciones del
Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que decidió activar el mecanismo para aplicar la Carta Democrática a Venezuela, que a
su entender no favorecen el diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela. Por eso decidió esta semana divulgar el contenido completo de la carta que le había mandado el 18 de noviembre a Almagro en la que le dice “adiós”.

Este es el texto de la misiva

De Mujica a Almagro:

Luis:

Sabes que siempre te apoyé y promoví. Sabes, que tácitamente respaldé tu candidatura para la OEA. Lamento que los hechos reiteradamente me demuestren que estaba equivocado. No puedo comprender tus silencios sobre Haití, Guatemala y Asunción, al mismo tiempo publicas carta respuesta a Venezuela.

Entiendo que sin decírmelo, me dijiste ‘adiós’.

Cuando te pedí que no concurrieras a la frontera convulsionada de Venezuela y Colombia, no era capricho ni menos no querer ver la realidad. La preocupación mía no es como nos ven o entienden los medios de prensa o los políticos. No, la línea de preocupación es cómo incidir algo a favor de la gran mayoría de los venezolanos. Es la misma actitud asumida en el conflicto Estados Unidos-Cuba, o con la paz de Colombia. Lo central no es cómo nos ven sino ser útil o no a la mayoría de la gente corriente. Creo que en algún momento habrá que servir de puente para que Venezuela toda pueda manejar con solvencia su autodeterminación y no deberíamos divorciarnos de ese rumbo. Todos sabemos que Venezuela es reserva petrolera para los próximos 300 años. Allí radica su riqueza y su desgracia, porque Estados Unidos es adicto al petróleo y sus intereses presionan y cómo. También esto hizo posible la deformación sociológica de acostumbrarse a vivir de la renta petrolera y terminar importando hasta lo elemental, el grueso de la comida.

La revolución bolivariana no pudo escapar con voluntarismo de esa realidad aunque derramó recursos y reservas a favor de los eternos postergados. En mucho fueron años a favor de la equidad social. No se logró revertir la dependencia del petróleo y de las importaciones de alimentos, y con la caída de precios, padece hoy un cúmulo de tensiones que hasta enturbian la democracia.

Venezuela necesita paz interior, es decir convivencia en primer término, y deberíamos trabajar para ello. Necesita no reducir la idea de socialismo a estatización y precisa coyuntura de NEP para su economía y sus desequilibrios monetarios. Esto parece imprescindible para viabilizar reparto, estabilidad y democracia.

Venezuela nos necesita como albañiles y no como jueces, la presión exterior solo crea paranoia y esto no colabora hacia condiciones internas en esa sociedad.

Repito: la verdadera solidaridad es contribuir a que los venezolanos se puedan autodeterminar respetando sus diferencias pero esto implica clima que lo posibilite.

Es muy difícil hoy, pero toda otra alternativa puede tener fines trágicos para la democracia real.

Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso ahora formalmente te digo adiós y me despido.

“Pepe”

Fuente

Dejar de ganarse la vida para empezar a compartirla

Por encima del paradigma económico que se basa en acumular, comienza a abrirse paso, poco a poco pero contundentemente, el nuevo paradigma basado en compartir. Los ejemplos son, si no infinitos, por lo menos incontables, y tanto la realidad real como la realidad virtual atestiguan que hoy estos movimientos a contracorriente son tantos y con tantas formas y modalidades que ya no pueden considerarse simples excepciones a la regla, sino que empiezan a ser la regla, a pesar de moverse todavía en la periferia del sistema.

En 2005, el estadounidense Thomas Schelling recibió el Premio Nobel de Economía por demostrar que la gente tiende a cooperar mucho más de lo que quieren aceptar los modelos económicos vigentes. Y él no es el único economista notable que ha comprobado que el sistema actual debe reencaminarse hacia nuevos y mejores rumbos: el economista bengalí Amartya Sen, también galardonado con el Nobel en la materia, afirma que «La economía es una cuestión de fines con repercusión ética, y por eso, también debería ofrecer respuesta a la pregunta ¿cómo hay que vivir?» Esto mismo es planteado por el escritor y también granjero estadounidense Wendell Berry de la siguiente manera:

Hemos vivido bajo el supuesto de que lo que es bueno para nosotros es bueno para el mundo; pero nos hemos equivocado, en realidad es al contrario: lo que es bueno para el mundo es bueno para nosotros. Debemos pues, esforzarnos más por conocer el mundo, y saber qué es bueno para él.

En Sacroeconomía, Einseinstein intenta justamente dar una hoja de ruta para eso a lo que él llama «el dharma2 del dinero»:

Cualquier iniciativa que reduzca la esfera del dinero está usando la economía del obsequio. Por eso, para mí, la subsistencia correcta para este tiempo es volver a vivir de los regalos que podemos ofrecernos los unos a los otros […] Yo no abogo por un altruismo en el que prescindamos del beneficio personal a favor del bien común, yo más bien, lo que preveo, es una fusión del bien común con el beneficio personal. Es innegable que hemos entrado en un momento colectivo de crisis, y que no basta con cambiar nuestra actitud sobre el dinero: debemos transformar el dinero mismo con nuestra actitud hacia él […] Todos somos capaces de sentir la caída del sistema actual, todos sentimos que lo viejo se vuelve insoportable, pero estamos asustados porque lo nuevo no acaba de manifestarse, al menos no de una forma masiva que pueda darnos más confianza; pero el cambio ya está aquí, y la mayoría de nosotros (lo sepamos o no, lo aceptemos o no) estamos irremediablemente viviendo entre dos paradigmas. Lo que necesitamos ahora, lo que nos hace falta, es simplemente confiar […] No pongas tu confianza en la conversión del mundo, eso es muy grande: confía solamente en que deseas hacer cosas hermosas con tu vida. Esa confianza multiplicada es lo que acabará por cambiar el mundo […] El propósito es poner tus energías en aquello que más te apasione. Actualmente, hay muchísimos individuos que lo están haciendo, y si para ellos funciona, ¿por qué no habría de funcionar para todos nosotros?

El propio Einseinstein intenta vivir su vida inmerso en la lógica de una sacroeconomía: como escritor ha renunciado a los derechos de autor de sus libros y los ha colgado en Internet para que puedan bajarse de manera gratuita, aun así, se han vendido alrededor de unas treinta mil copias de sus varios títulos. Cuando ofrece o le piden conferencias, tampoco cobra por ellas, sino que él mismo hace girar la rueda de «la economía del obsequio» invitando a los asistentes a cooperar con lo que ellos consideran que pueden o les parece justo dar; de hecho, confiesa que hace años estuvo en total bancarrota, y que fue justamente la ayuda desinteresada que recibió en su propio momento de crisis lo que le animó a pensar que una forma de subsistencia basada en la ayuda mutua no solo era posible, sino que en realidad «el obsequio» es una forma de economía que no ha desaparecido del todo en ningún lugar ni en ninguna época.

La cuestión ahora consistiría en hacernos conscientes y simplemente fortalecer la actitud de dar, compaginada con la actitud de saber recibir; ese círculo virtuoso hará comunidad e irá haciendo decaer el círculo vicioso actual, donde —aparentemente— todo está monetizado. Para este autor, la transición a una sacroeconomía va irremediablemente acompañada de una transición psicológica, puesto que, a diferencia del dinero que es impersonal, el obsequio crea lazos con otros seres humanos, con el propio trabajo o la propia creación y, por eso, acaba finalmente restituyendo la relación con el ser. Es así como, desde su visión, podremos comenzar a dar un nuevo relato social a la economía, y haremos nuevos acuerdos tanto con nosotros mismos como con el resto del planeta.

Fuente: Tiny House Blog

Artistas, músicos, sanadores y en general muchos de nuestros jóvenes están ya, y desde hace algún tiempo, incluso antes de la llegada «oficial» de la crisis, resistiéndose a un sistema que promete liberar, pero que en realidad esclaviza; que promete unir y globalizar, pero que en realidad está separándonos cada vez más. Dejamos de vivir para dedicar toda nuestra energía a «ganarnos la vida», y para adquirir cosas que no nos son necesarias, pero que nos hacen sentir vivos con la promesa de llenar un vacío que nunca desaparece, esta es la trampa que Charles Einseinstein (y otros autores) proponen saltar si queremos hacer un cambio.

Durante muchísimo tiempo, siglos enteros, nos hemos acostumbrado a este mundo de desigualdad, de violencia, de fealdad, de lucha constante… todo esto parece ir siempre en aumento, y nosotros lo hemos normalizado […] y nos hemos olvidado que algo diferente, y mejor de lo que tenemos hoy, sí que ha existido antes, y que puede existir de nuevo. En este momento hay muchísimos ciudadanos que están soportando el peso de sostener el nuevo paradigma económico, son ellos los que saben que lo que hacen es valioso, y por eso prefieren no participar, no malbaratar su trabajo y no venderse con él, porque saben que es su don personal, su esencia, su regalo al mundo. Casi siempre son los artistas los que quieren ser apreciados, no comprados […] pero no solo los artistas, ya hay muchísimas profesiones y negocios que saben que lo que hacen tiene un valor, y no un precio… pero toda persona y toda profesión tiene ese potencial, el potencial de lo sagrado… ¿Quién no querría sentir que lo que hace es especial y único? Tal vez no es fácil, pero es posible empezar a cambiar la pregunta, y pasar de: ¿cómo me gano la vida? a ¿cómo y a quién puedo ofrecer los dones que tengo?

Así, para Einseinstein, el cambio individual, que eventualmente debería crecer y convertirse en masa crítica, reside en recuperar la confianza y descubrir cuáles son los dones que cada uno posee: dos pasos sencillos y a la vez complejos, pero no imposibles. La propuesta es recuperar el sentido sagrado en lo personal que nos conducirá a reconocer lo sagrado en lo general, así entre las personas como en la naturaleza, puesto que ambos recursos son la clave de cualquier economía, y expoliarlos, tal como sucede ahora, solo nos está llevando a una quiebra que va mucho más allá de lo estrictamente monetario.

La idea de una sacroeconomía supone vivir y disfrutar la vida de manera respetuosa, y abandonar este mundo sabiendo que lo dejamos con un aspecto más hermoso del que tenía cuando llegamos. Para eso son nuestros dones, por eso debemos aprender a obsequiarlos.

El catastrofismo imperante en nuestros días puede que nos impida ver salidas a la encrucijada económica actual; sin embargo, no es difícil aceptar que en realidad la situación financiera nos está demostrando todos los días que la verdadera crisis que nos aqueja es moral y no monetaria: es la crisis de una sociedad que le ha entregado todo su poder al dinero, a un símbolo que por sí mismo no tiene poder, pero al que le hemos dado la potestad de moldear no solo el destino presente, sino incluso el de las generaciones futuras. Tal vez, pues, esta crisis y esta encrucijada de hoy nos están obsequiando una oportunidad.

Dice Sam Keen en El dios de la danza: «Cuando los dioses hablan con voces contradictorias, o se quedan en silencio, entonces los hombres deben decidir. Si la autoridad ha caído, ¿dónde está el individuo para descubrir los principios de un estilo de vida auténtico?»

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