“Todas nuestras preocupaciones están basadas en el miedo a la carencia, y en cómo nuestra vida se dirige a huir de ella. Y sólo conseguimos perpetuar esa carencia, aún en los momentos de plenitud y abundancia, justamente por el miedo a perderlas. Tenemos que terminar con la ilusión de la carencia.

Si un tigre decidiera que la mejor manera de lidiar con la posibilidad de no comer al día siguiente fuera matar al mayor número de venados posible y guardarlos en un freezer para los próximos días, pronto se daría cuenta de que no puede abandonar la guarida por miedo a que lo roben. O tendría que contratar a otros tigres para que le cuiden los bienes, pagarles y también cuidarse de ellos, etcétera, etcétera.

El miedo a la carencia lleva a la acumulación, la acumulación lleva al desequilibrio y por ende a la necesidad de ser compensado, y este movimiento es el que ha construido la civilización como la conocemos hoy. Las antiguas culturas Circulares conocían esto, y sabían que la abundancia es el estado natural de todo lo que existe. La aparición de la soledad y el aislamiento que dieron lugar al ego, al miedo y a su compensador natural: el poder, han creado todo el caos en la humanidad actual. Si alguien toma más de lo que necesita, muchos sufrirán la carencia y tratarán de obtener lo que les corresponde por cualquier medio.”

Alejandro Spangenberg, “Conversando con el Gran Espíritu”.

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