El problema es la separación. Generar una diferencia con algo (cualquier cosa) es lo que habilita el conflicto. Esto nos lleva a un lugar de confrontación, defensa y ataque. Es un poco el juego de reafirmar la diferencia, con lo cual nos sentimos muy a gusto, porque parece que en ello va nuestra identidad. Solo que en este juego, nos perdemos (que paradoja, no?).

No hay nada que tenga un significado de por sí, todo significado es asignado, y es asignado por una voluntad (la piedra o el acontecimiento no se adjudica significado). Por ende, cualquier diferencia es arbitraria (depende de una voluntad o varias). Con ello, y considerando la lógica de sentido que esto tiene, todo conflicto es auto-engaño, o la reafirmación de una diferencia que como tal no existe, sino que es asignada.

Es simplemente la pugna que se genera mediante la justificación de una diferencia que uno o varios han decidido que existe, pero que en realidad no existe de por si, sino en estricta referencia al grupo promotor de esa diferencia.

Todo cambia. Hoy creemos en algo, fervientemente, mañana, no sabemos. Así son las creencias, así es la mente humana, así son las sociedades.

Con esto no quiero decir que no tenemos que ir en pos de algo, sino que no nos confundamos, vamos en pos de ideas, no de hechos, no de verdades, no de realidades, vamos en pos de ideas. Y todo lo que vemos y hacemos, justifican esas ideas, que son en definitiva mi visión del mundo, mi paradigma.

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