Una vez más la intolerancia se hace presente. El atentado en Orlando, no es sino una muestra de la fobia a la diferencia, fomentada minuto a minuto por la desfragmentada sociedad en la que vivimos.

En apenas tres horas, un tirador en Orlando ha reinventado una vez más el momento más desgarrador de la comunidad, atacada en 1973 en un incendio provocado en un bar gay de Nueva Orleans que dejó 32 víctimas. Este mismo domingo, poco después del tiroteo en Florida, un hombre con sus mismas intenciones fue detenido en Los Ángeles. ¿Dónde se reúne un grupo de personas cuando el lugar que consideraban más seguro se convierte en diana de los ataques?”
Fuente El País.

Se intenta vincular el atentado con el islamismo, pero no se puede decir que sea diferente un acto de intolerancia por la bandera que esgrima. No es más que derivar el foco. Este artículo pretende ir más profundo, no repetir fórmulas, sino que ir a la base. No importa de que color se vista el miedo y la intolerancia, es siempre una y la misma. Cambian las épocas y cambian las formas de ataque, pero la base es siempre la misma. Vayamos a ellas.

Más del 20% de los crímenes de odio perpetrados cada año en Estados Unidos están motivados por la orientación sexual de la víctima, según datos del FBI.
Fuente El País.

Qué significa esto? Nuestra cultura se basa en la exaltación de la deferencia, en la búsqueda de la superioridad, en la competencia, acaso no son estos, ingredientes para cultivar el odio y la desintegración social? La lucha de unos contra otros, el miedo a lo diferente?

De alguna manera, tenemos que modificar nuestros patrones de conducta y pensamiento. Cooperar no competir, complementariedad en vez de oposición, fijar propósitos comunes, no luchando por la supremacía, compartir el éxito de un objetivo, favorece a la totalidad.

¿Parece todo esto muy distante, que no tiene nada que ver con lo sucedido? El odio y el miedo, son la misma moneda, y se forjan en la oposición, el rechazo y la separación. De lo contrario, si entendiera que todo mal, es un mal que se hace a si mismo, nadie dudaría en hacer el bien (que a su vez, te haces a ti mismo).

La globalización demuestra claramente que ni siquiera los Estados están separados, que existe una interdependencia funcional y fundamental entre ellos; acaso, los humanos, creen que no están en la misma relación de interdependencia? Crees que vivir en una sociedad basada en el miedo al otro, a lo que está por venir, no tiene nada que ver con tu psicología, con tu forma de ver el mundo, con tu forma de relacionarte y afectar a otros?

Un cambio es posible y necesario. Pero no puedes ser pasivo ni aferrarte al miedo o al odio. Hay muchos ejemplos que muestran un camino de paz. Si eso es lo que buscas, lo primero es que empieces a ofrecerla. Tu cortas la cadena de odio, o la renuevas.

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