La palabra yihad forma parte de la raíz árabe y.h.d, que significa “esfuerzo“, y su sentido espiritual, es la realización de un esfuerzo “en la vía de Alláh”. Hay dos yihad, la menor y la mayor. La yihad menor hace referencia a la legítima defensa en caso de un ataque contra la comunidad. Ali ibn Abi Talib (la paz sea con él), dice:

“No ataquéis hasta que os ataquen puesto que vosotros seguís la verdad y tendréis una razón y una justificación sobre ellos que es la de no haber comenzado la agresión, esta es otra razón a favor de vuestra razón y derecho”.

Antes de cualquier expedición, el Mensajero de Allah (s.a.s.)  reunía a sus compañeros y les advertía de que “no mataran mujeres, niños, ancianos, monjes, a los que se rindiesen, ni que destruyeran o quemaran casas, cultivos o arrancaran árboles”.

Todos los principios de la yihad menor han sido vulnerados por los terroristas, cuyo fanatismo les ha cegado y que en lugar de servir a Allah, sirven al dinero, al poder y la corrupción.

La yihad mayor es una lucha interna de cada persona por purificarse frente a Allah. Los compañeros del Profeta de Allah, (sas), le preguntaron en cierta ocasión ¿cuál es el gran yihad?, y el Profeta de Allah, (sas), respondió: “la lucha contra el ego”.

Y también dijo el Mensajero de Allah (s.a.s.):

Lo que más hará entrar a la gente en el Jardín son la conciencia de Al-lâh y el buen carácter.

Umar ibn al-Jattáb (que Allah tenga misericordia de él) dijo:

“Tu amor no debe llegar al punto de ser pretencioso y pueril, y tu odio no debe llegar al punto de la destrucción”.

Las guerras que se desarrollan en todo Oriente Medio, y que han producido atentados terroristas por todo el mundo, (Madrid, parís, Bruselas…) no se hacen por el Islam sino por el petróleo y el gas. El Islam es solo una excusa para destruir países y robarles sus riquezas. Quien se va a estas guerras no combate por la yihad sino por los intereses de compañías petroleras o empresas que se dedican a la venta y fabricación de armas.

El Mensajero de Allah (s.a.s.), dijo:

“El hombre combate por el botín; el hombre combate por la gloria; el hombre lucha por demostrar la superioridad de su temple; ¿quién es el que combate en el camino de Allah? El que combate para que sea exaltada su palabra, ése está en el camino de Allah” (Al-‘aïnî, 6557)

Todas estas guerras por el petróleo solo han traído la muerte y la destrucción sobre los musulmanes, han sembrado la islamofobia, el rechazo, la marginación y la discriminación de los musulmanes los países occidentales. Manipulan el islam y a los musulmanes, aquellos que les pretenden hacer responsables de los crímenes cometidos por los terroristas y también manipulan a los musulmanes aquellos que manipulan el islam para lavar la cabeza de jóvenes y convertirlos en terroristas. La islamofobia y el terrorismo van unidos de la mano, y el objetivo de ambos es destruir la paz social y la convivencia.

El islam enseña la paz, el respeto y la convivencia. Durante toda la historia del islam en oriente Medio, los cristianos no desaparecieron nunca de Siria, Egipto o Irak a diferencia de España o Italia, donde los musulmanes fueron expulsados.

En el Sagrado Corán Allah, nos dice:

“Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Dios y en el último día, y obren bien, esos tendrán su recompensa junto a su Señor, no tienen porque temer y no estarán tristes”. (Corán, Sura 2, aya 62).

Aquellas personas que dicen que el yihad es la Guerra Santa de los musulmanes, mienten o tienen falta de conocimiento. El Sheij M. Husain en su texto “Algo sobre el Islam y Occidente” relata:

“…no fue el Islam quien generó guerras contra Occidente ni dominó tiránicamente a ningún país occidental, ni creo ningún arma del tipo de las que llenan los arsenales de las grandes potencias opresoras, ni propagó ninguna ideología belicista todo lo cual es común en Occidente”.

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