El primer entrevistado afirma que esto es una táctica de disuasión razonable, aunque claramente cualquier psiquiatra o psicólogo podría diagnosticar de demente a alguien que plantee esto como una posible resolución de un conflicto, aunque sea persuasiva.
Pues así fue y así es la carrera armamentista que se desarrolló medio siglo atrás. Un sin número de armas de destrucción masiva, que llevó a la demencia, pero que aún hoy no se ha encontrado la cura. Con ello, y a pesar de lo vivido, las retóricas belicistas siguen sonando como himnos de seguridad…

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