Charlas con Sheij Mohammad Abdullah: Meterse en la mezquindad

عوذُ بِٱللَّهِ مِنَ ٱلشَّيۡطَٰنِ ٱلرَّجِيمِ
بِسْمِ اللهِ الرَّحْمنِ الرَّحِيمِ

Tras ellos, mandamos a Nuestros otros enviados, así como Jesús, hijo de María, a quien dimos el Evangelio. Pusimos en los corazones de quienes le siguieron mansedumbre, misericordia y monacato. Este último fue instaurado por ellos -no se lo prescribimos Nosotros- sólo por deseo de satisfacer a Allah, pero no lo observaron como debían. Remuneramos a quienes de ellos creyeron, pero muchos de ellos fueron unos perversos.” (Corán 57:27)

¿Qué es la senda sufí?  ¿Esconderse del mundo en una cueva, en las montañas?  ¿Cómo vamos a conquistar el ego si no lo enfrentamos?  ¿Dónde está el ego?  El ego nos rodea, está en todas partes, tanto visible como invisible.  El nafs, el ser bajo o ser terrenal que creó al ego, reside dentro de todos nosotros guiándonos sutilmente, secretamente dirigiéndonos por malos caminos.  No sabemos qué está pasando hasta que el nafs/ego está provocado y entonces vemos sus travesuras.

El Sufismo verdadero no es un camino pasivo, es un camino de acción, de personas con coraje, dispuestas de meterse en la vida, en toda esa mezquindad, resistirla y salir limpio.  Como levantamos pesas para fortalecer los músculos del brazo, de los abdominales, de las piernas también tenemos que fortalecer los músculos espirituales.  Cómo los músculos físicos se fortalecen con resistencia, peso, también necesitamos resistencia, choques, para hacer más fuertes los músculos espirituales.  Conquistar las emociones negativas como el enojo, miedo, envidia, codicia, etc. requiere que estén encendidas – las emociones negativas están allí dentro pero casi latentes actuando secretamente, la vida las provoca y el sufí lucha para resistirlas.

La gran lucha es ver a Dios en un mundo ensuciado por los egos del ser humano – pero allí está, bajo la superficie, está Dios.  Entender eso y trabajar para experimentar eso es el camino que conduce al “reino de Dios”.  Seguir las instrucciones de los profetas parece más allá de las posibilidades de una persona común y corriente (nosotros) pero esa es la única manera de cumplir con nuestra misión en la tierra, nuestro único propósito para estar aquí.  Eso no se hace escondido en un monasterio o en un bonito retiro en las montañas.

El Sufismo es la senda de amor.  ¿Qué significa eso?  El amor es una frecuencia a través de la que Dios se comunica.  Tenemos que sintonizamos con esa frecuencia.  Hacer la  conexión es cuando empezamos a entender lo que está pasando en este mundo de locuras y contradicciones.

Para hacer la conexión tenemos que quitar lo que la bloquea.  Nosotros somos la barrera que bloquea la conexión con Dios.  Tenemos que quitarnos del camino.  ¿Sabes quién eres y quién no eres?  La forma de conocernos es por conocer al nafs/ego.  La vida es el camino.  Cuando el ego está excitado por los intercambios de la vida, los sucesos, problemas, tentaciones, etc. el ego revela su cara y, si estamos alertas, esperando su apariencia, allí está nuestra oportunidad de luchar y conquistar.  Sólo en la guerra aparece el enemigo.  “Conócete a ti mismo y conocerás a Dios”.

Salam.

Fuente: http://www.webislam.com/articulos/109619-charlas_con_sheij_mohammad_abdullah_meterse_en_la_mezquindad.html

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