Uno de los movimientos estratégicos más acertados de la posguerra, y tal vez de la historia reciente, fue el Plan Marshall. Una ingente cantidad de dinero y recursos volcados a una Europa consumida por la guerra. De esta manera se evitaba la expansión del comunismo, así como la pérdida de un área de influencia y por sobre todas las cosas, evitar quedar aislados internacionalmente, por un océano y por una URSS cada vez más potente en el imaginario colectivo.

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