En  el curso  del  siglo xix un  puñado  de países  —en su  mayor parte  situados  a  orillas  del Atlántico norte—  conquistaron  con  increíble  facilidad  el resto  del mundo  no  europeo  y, cuando no  se  molestaron  en  ocuparlo  y o gobernarlo,  establecieron  una  superioridad  incontestada  a  través  de  su  sistema económico  y  social,  de  su  organización  y su  tecnología.  El  capitalismo  y la sociedad burguesa transformaron  y  gobernaron el  mundo  y  ofrecieron  el modelo —hasta 1917 el  único  modelo—  para  aquellos  que  no  deseaban  verse aplastados  o  barridos  por la  historia.  Desde  1917 el  comunismo  soviético ofreció un  modelo  alternativo,  aunque en  esencia del  mismo  tipo, excepto por  el  hecho  de  que  prescindía  de  la  empresa  privada  y  de  las  instituciones liberales.  Así  pues, la  historia  del  mundo no  occidental  (o,  más  exactamente, no  noroccidental)  durante  el  siglo  xx  está  determinada  por  sus relaciones  con los  países  que  en  el  siglo  xix  se  habían  erigido  en  «los  señores  de  la  raza humana».

Debido  a  ello, la  historia del  siglo  xx  aparece sesgada  desde el  punto  de vista  geográfico,  y  no  puede  ser  escrita  de  otra  forma  por el  historiador  que quiera  centrarse  en la dinámica  de la transformación  mundial. Pero  eso no significa que  el historiador  comparta el  sentido de  superioridad  condescendiente,  etnocéntrico  e  incluso  racista,  de  los  países  favorecidos,  ni  la  injustificada  complacencia  que aún es  habitual  en  ellos.

… lo  cierto  es  que  la  dinámica  de  la  mayor parte  de  la  historia mundial  del siglo xx  es  derivada y  no  original. Consiste fundamentalmente en los  intentos  por parte  de las elites  de las sociedades no  burguesas de  imitar el  modelo establecido  en  Occidente,  que  era  percibido  como  el  de  unas sociedades  que  generaban  el  progreso,  en  forma  de  riqueza,  poder y  cultura, mediante el  «desarrollo»  económico  y  técnico-científico,  en  la  variante capitalista  o  socialista.

Eric Hobsbawm. La historia del S. XX.

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