El orden es fundamental. ¿Quieres algo? Entonces tienes que tener todo listo para recibirlo..

A través de la experiencia, se pueden ver muchos lugares donde uno hace agua. Decir y no hacer en consecuencia, es muy común. Muchas veces creemos estar en busca de un cambio, una situación nueva, pero, ciertamente, en nosotros hay algo que lo evita. Se puede decir de muchas maneras, autoboicot, miedo o resistencia al cambio, a lo nuevo, que es lo que supuestamente queremos, etc.

Todo cambio implica resistencias porque lleva a un punto de incertidumbre. Como todo lo naciente, exige aprendizajes, respuestas originales, que es lo mismo a dejar las viejas y gastadas formas de hacer y estar en el mundo. Esto se traduce en nuevas relaciones, situaciones, ámbitos, etc.

Para ejemplificar, una historia. Un amigo hace un mes está desempleado. Ha puesto mucha energía en conseguir un nuevo trabajo, que se ajuste a sus expectativas. Por fin da con uno, accede a una charla informal con la encargada y ésta queda a gusto. Le solicita su currículum y le dice que espere el llamado. Muy contento vuelve, me cuenta la historia y espera ansioso el aviso. Pasan los días y nada. A la semana siguiente pasa por el local de la empresa, trata de averiguar qué sucedió “que no le han llamado, si la encargada le dijo que le llamaría al día siguiente”. Resulta que si le llamaron, pero él tenía un problema con la línea del móvil. Le dejaron dos mensajes, y al no obtener respuesta tomaron a otra persona. Su problema de línea consistía en que hacía dos semanas había cambiado de  móvil, y por tal motivo, le ofrecieron otro chip hasta hacer los cambios y dejar su número actual activo. Esto se demoró más de lo debido, ya que era una activación que no podía tardar más de 48hs. Dos semanas postergó el reclamo para tener su línea en funcionamiento. Qué deja ver esto sino una incongruencia? Acaso estar incomunicado, no es una forma en este caso, de cerrar las puertas?

Acaso, si deseas algo, no es claro que debes prepararte para recibir lo que pides? Es fundamental ser consecuente y revisar las áreas que debo dejar ordenadas, dispuestas para recibir lo que pido, de lo contrario, no tendrá lugar, y sin lugar, pasará de largo.

Lo más importante es abocarse a la disposición interna. Proyectarse en esa nueva situación e imaginar lo que se sentiría, ¿qué pasaría con mi vida actual? ¿Qué tendría que cambiar? ¿Y al cambiar eso, qué siento? ¿Realmente quiero cambiarlo?

Nada está suelto en nuestra conciencia. Todo tiene enlaces, como una gran red y un movimiento lleva a otro. Así, lo que parece una modificación de un área de mi vida, puede llevar a cambios en otras áreas que tal vez no estoy dispuesto/a. Siempre existe resistencia al cambio, y si estamos deseando algo, pero esto no sucede hace mucho, tendríamos que revisar qué mecanismo de resistencia está puesto en juego.

No quiero decir que solo con esta suerte de reflexión sobre uno mismo, se obtiene lo que se quiere, sería muy ingenuo. En cambio si me gustó la situación de mi amigo para comentar un mecanismo muy usual, que compartimos como humanos. Es una apuesta a repensarnos.

Y claro está, que no se habla de las causas (¿para qué me boicoteo, etc?), sino de este simple hecho: ¿me preparo para recibir lo que pido?.

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