Los derechos consagrados en la Declaración de Independencia de 1776, la Constitución y la Declaración de los Derechos del Hombre de 1791, documentos fundacionales de la nación norteamericana, no incluían a los esclavos, los negros libres ni los indios, eran para los blancos con propiedad.

“No soy negro, soy hombre.”

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”, afirmaba Luther King.

 

El sueño del Reverendo.

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