La oposición rabínica

Estos sionistas tempranos se encontraron con la oposición de la dirigencia rabínica de la región.

Dicha oposición se basaba en cuatro afirmaciones.

El concepto mismo de sionismo era una refutación de la creencia tradicional de la Torah en el exilio como castigo y redención, en dependencia de la penitencia y la intervención divina.

Los sionistas eran muy anti-religiosos. Su pretensión de representar al pueblo judío vino después. ¿Cómo pueden los que rechazan el judaísmo convertirse en dirigentes de los judíos? Su natural instinto los llevaba a combatir la observancia de la Torah.

El sionismo estaba totalmente indiferente hacia los no judíos en general, y hacia el pueblo palestino que ya vivía allí. Su política opresiva iba a causar forzosamente mucho dolor y sufrimiento, y tenía que llevar a la judería mundial a conflictos innecesarios con las naciones del mundo entero.

El sionismo llevaría a los judíos a ser menos leales a los gobiernos bajo cuya protección vivían en el exilio. Esto debilitaría el patriotismo judío y exacerbaría los conflictos entre judíos y gentiles.

Por el mundo entero, los sionistas eran una minoría. Incluso aquellos judíos que habían perdido el contacto con la tradición eran capaces de ver que el sionismo era una carta segura para el desastre.

Dentro del movimiento sionista mismo, una diminuta fracción criticaba sin parar tanto al partido laborista como a la corriente revisionista principal (la de Jabotinsky). Este grupo pequeño, asociado con el movimiento Brit Shalom, abogaba por un Estado bi-nacional, democrático, y quería aceptar un estatuto de minoría judía en el mismo. En palabras de uno de sus pensadores eminentes, Judah Magnesm canciller de la Universidad hebrea, “Si no podemos encontrar el camino de la paz y el entendimiento (con la población indígena) si sólo podemos establecernos por la fuerza de las bayonetas, entonces nuestro proyecto entero es inválido, y es mejor que nos mantengamos al margen de la corriente sionista dominante.

Por supuesto, en el horizonte de la Torah la misma noción de soberanía judía de cualquier tipo sobre la Tierra santa está prohibida. Notamos que incluso los que han deseado algún grado de retorno judío veían esto, en la medida en que tenían cierta decencia básica, como algo que se debía edificar con el consentimiento de la población palestina autóctona.

La inmigración sionista se volcó durante los años 1920 y 1930. El gobierno británico deseaba hacerlo todo por todos a la vez, pero fracasaron sus esfuerzos. Al mismo tiempo la conquista sionista mediante la inmigración se volvió una conquista armada con actos de terrorismo contra los palestinos, los ingleses, y otros judíos, y esto a diario.

Pero a pesar de las maquinaciones sionistas, si no fuera por el destino trágico de los judíos durante la Segunda guerra mundial el Estado de Israel posiblemente no habría llegado a existir nunca. Como lo hemos planteado antes, después del Holocausto, el mundo volcó su compasión hacia los judíos en forma de respaldo a los sionistas.

No se pensó en el profundo y justo deseo de los palestinos de ser un pueblo soberano en su propia tierra o en los judíos antisionistas que vivían allí.

Es como si un hombre expulsado de su hogar por una pandilla de malhechores se viniera a la casa de otra persona y decidiese expulsar de allí a los habitantes para apoderarse del lugar. Seguramente el sufrimiento que el hombre ha padecido en manos de los forajidos no basta como razón para expulsar a otra familia de sus antiquísimos lugares de residencia a lo largo de los siglos.

No dudo que si a un pueblo palestino soberano en su propia tierra se le hubiese pedido después del Holocausto, junto con otras naciones del mundo, que acogiesen a refugiados judíos, habría aceptado fácilmente. Pero no se podía esperar de ellos que abandonasen sus casas y propiedades y su misma identidad para abrirle un espacio a cientos de miles de refugiados judíos cuyo objetivo era expropiarlos y ejercer su mando sobre ellos.

A lo largo del siglo XX un amplio sector de los judíos ortodoxos ha permanecido inmune a la tentación sionista. Desgraciadamente, durante el mismo período, algunos judíos ortodoxos sí adoptaron el sionismo, mientras otros intentaban coexistir con él.

Los que mantuvieron nuestra fe tal como nos fue impartida a lo largo de los siglos han combatido el sionismo en Tierra santa y en el mundo entero. Estos judíos, que tienen muchos descendientes viviendo en Jerusalén hasta el día de hoy, se negaron a reconocer el Estado judío. No votan en sus elecciones ni sirven en su ejército, No aceptan ninguna ayuda financiera del gobierno para sus escuelas, con lo cual hunden sus escuelas en una crisis financiera sin fin.

Desde su punto de vista el Estado de Israel existe en violación de los principios fundamentales de la Torah. En su política a diario viola la práctica de la Torah. Pretende representar al pueblo judío, pero es vil y corrupto. Al aceptar no creyentes como dirigentes judíos estos personajes profanan el nombre santo de Dios públicamente, pecado muy grave a los ojos de la Torah.

Los judíos píos, entre los cuales Neturei Karta no es más que un grupo entre otros son veteranos en la lucha antisionista. Nosotros sabemos mejor que nadie lo difícil que es romper con el bloqueo mediático, especialmente en los Estados Unidos.

Pero debemos franquear este bloqueo para llegar a una paz verdadera en Medio Oriente. Nuestros sabios talmúdicos nos han informado que cualquier tentativa prematura para poner fin al exilio terminará en ríos de sangre.

Estamos presenciando el baño de sangre. Israel ha causado más desangramientos que nadie hubiese podido imaginar. Décadas antes del Estado, el deseo sionista de gobernar llevó a asaltos, asesinatos, muertes y dolores sin fin.

En estos días aumenta la tasa de muertos. Tanto los partidarios de la línea dura como los otros han perdido sus esperanzas. Los dos bandos han acompañado al gobierno israelí, y han fracasado.

Amigos, no habrá paz en el Medio Oriente mientras haya un Estado de Israel.

No se puede violar la Torah. Nuestra tarea en el exilio no la cumpliremos mientras estemos buscando poner fin a nuestro exilio mediante humanas agitaciones. Y nuestras esperanzas de redención no se cumplirán en el Estado israelí.

Por supuesto, una parte inmediata de la solución está en ver las implantaciones en Gaza y en Cisjordania desmanteladas. Los colonos que viven allí deben irse tan pronto como sea humanamente posible.

La verdadera solución fiel a la Torah, la clave de la paz, es la inmediata devolución de Palestina a los palestinos, en su totalidad, incluyendo el Monte del Templo y Jerusalén. Lo cual incluiría por supuesto el derecho pleno al retorno para todos los refugiados palestinos.

Esto es lo que exige la justicia elemental. Es el camino de la Torah y del sentido común.

El pueblo judío tiene muchos mandamientos (mitzvos) según los cuales debemos permanecer en el exilio. Atacar y matar a los niños palestinos no forma parte de ningún mandamiento.

Claro que hoy en día residen millones de judíos en Palestina. Decidir si algunos, todos o ninguno deben seguir viviendo allí bajo gobierno palestino es cuestión que le atañe a los palestinos, los legítimos soberanos de la tierra.

Esto dará inicio al proceso de paz con justicia y bendiciones entre pueblo palestino y pueblo judío.

Mientras tanto sin embargo, dado que por ahora muchos judíos que viven en Tierra santa son víctimas de la propaganda sionista, ¿cuál es el camino a seguir?

Por nuestra parte la obligación permanece la misma. Educar a la comunidad judía acerca de los errores doctrinales y los males que acarrea el sionismo en la práctica. Unirnos a nuestros primos palestinos en la protesta contra los estragos del sionismo. Procurar la paz con todos los hombres y todas las naciones. Practicar nuestra fe. Adorar al Creador con humildad, modestia y piedad.

“Quiera la Divina Voluntad

que el Estado de Israel sea desmantelado

rápida y pacíficamente,

que judíos y palestinos vivan en paz”

Pero avancemos un paso más y examinemos el impacto que puede tener el antisionismo judío sobre el mundo musulmán. Primero es importante, tanto en la práctica como en lo moral, que los palestinos y la ideología islámica en general no confundan sionismo y judaísmo, lo cual los hace vulnerables ante las acusaciones de antisemitismo.

Además, podría resultar beneficioso para la causa palestina que hicieran públicas sus buenas relaciones con los judíos antisionistas, rompiendo con ello el estereotipo que difunden los medios dominados por los sionistas, que los hace aparecer como fanáticos desbordantes de odio sin motivo. Esta coalición de judíos antisionistas y palestinos que ven la inhumanidad del sionismo bien puede convertirse en una fuerza moral para el bien en el mundo.

En cualquier caso, terminemos esta jornada con nuestras agendas morales bien acompasadas. Entendamos ya que la judería fiel a la Torah no es de ninguna manera enemiga del pueblo palestino en particular o del mundo islámico en general.

Se ha hecho tarde. Las muertes de civiles aumentan a diario. Hay inocentes sufriendo en ambos bandos.

Quiera la Divina Voluntad que el Estado de Israel sea desmantelado rápida y pacíficamente, que judíos y palestinos vivan en paz de una vez unos con otros en el mundo entero así como en Tierra santa, y que en breve, en estos tiempos nuestros, la humanidad entera se haga merecedora del advenimiento de la divina redención, marco en el cual el reino de Dios será aceptado.

Fuente: http://www.webislam.com

Por más información: Naturei Karta

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