¿No es para tanto?

Aunque la película es una provocación evidente, el islam nos enseña a responder a un mal con un bien

Es muy fácil provocar un incendio en un bosque lleno de maleza seca, con cinco litros de gasolina y una cerilla encendida en la mano. Especialmente, es fácil provocar a las masas en estos tiempos tan convulsos a nivel global, con la crisis económica, la primavera árabe, el liderazgo iraní, el crecimiento económico chino, las elecciones en EEUU,  todo ello en la época de la sociedad de la información, en un nuevo aniversario del 11-s. Todo parece la repetición de un cóctel, bastante imperfecto, para volver a poner a los musulmanes en el punto de mira.

Aunque todo sigue siendo un tanto confuso, parece que la publicación de un trailer de un largometraje llamado “Inocencia de los Musulmanes” ha sido la cerilla que ha hecho estallar un nuevo polvorín en el seno de las comunidades musulmanas en todo el mundo. El embajador de EEUU, Chris Stevens, es atacadado y asesinado, supuestamente por un grupo de musulmanes indignados con la película difamadora del Profeta Muhámmad. En mi opinión  presentar a la película como causa del ataque es un burdo pretexto, programado y previsto, de los organizadores de esta violenta respuesta, que suponemos acabarán siendo una de las ramas de Al Qaeda en aquella zona. Hay tantas cortinas de humo que es difícil conocer la verdad.

Observando los detalles, es curioso que el largometraje ni exista, ni se haya estrenado en ningún lugar. Es sólo un trailer, financiado por una Fundación dirigida por un reconocido islamófobo y realizado con la intención de ofrecer una imagen negativa del islam. Además, los actores de la película han protestado, porque se les ha doblado, y se ha cambiado totalmente el sentido inicial del guión. En principio el filme, de muy bajo presupuesto, se iba a titular ‘Guerrero del desierto’, y el personaje principal se iba a llamar George. En el estudio se cambió todo eso para convertirlo en una burda burla del personaje histórico de Muhámmad. Todos los indicios apuntan a que es una provocación programada para vincular unos hechos con otros.

Y claro, se prendió la llama. Supuestamente Al Qaeda, que no representa al islam ni a los musulmanes, más bien lo contrario (aunque es cierto que algunos se sienten identificados y aplaudan este tipo de acciones violentas), ataca la Embajada de EEUU, aprovechando una marcha pacífica en la ciudad de Bengasi, matan a varios diplomáticos, entre ellos al embajador de EEUU en Libia,  Chris Stevens.

Pero responder violentamente ante una película así, por más que sea una ofensa, una provocación o una sinrazón, no se corresponde con el ejemplo que nos dejó el Profeta Muhámmad (SWS). Aunque la película sea una provocación evidente, el islam nos enseña a responder a un mal con un bien. La violencia no es una actitud propia del musulmán, que por supuesto tiene derecho a defenderse pero no a atacar ni dañar a personas inocentes. Estas reacciones violentas deben ser denunciadas ya que son injustificables desde el marco de los valores islámicos. De hecho la CIE ( Comisión Islámica de España), expresaba en un comunicado reciente: “La C.I.E. lamenta las reacciones violentas a estos hechos que han supuesto pérdidas de vidas humanas  inocentes y apoya toda manifestación pacífica orientada a expresar el daño provocado por  este acto, así como cualquier acción orientada a tratar de dar a conocer la vida del Profeta Mohammed, la paz y las bendiciones de Dios sean con él”.Mi conclusión es que quienes han cometido estos actos deplorables y denunciables, seguramente no serán musulmanes.

Otro de los puntos que se debaten tras la publicación del trailer son los límites de la libertad de expresión. La mayoría de los líderes religiosos, desde los mufties, imames hasta el propio Benedicto XVI, han pedido que no se repitan este tipo de insultos que, lejos de aportar un debate positivo y fructífero para la sociedad, provocan un crispamiento y un clima de hostilidad innecesario y perjudicial para la convivencia, en un contexto de interculturalidad global. Sí a la libertad de expresión, pero no a cualquier precio. De hecho, no me parece bien que se publiquen las fotos de Kate Middelton haciendo topless, ni que la concejala de Yébenes haya tenido que irse de su pueblo, por culpa de un vídeo erótico publicado en Youtube sin su consentimiento. La libertad de expresión debe terminar cuando sobrepase unos límites. ¿Pero cuales son esos límites y quien los pone?

El Gobierno norteamericano, sin embargo, no está investigando el filme, que quedaría amparado por una libertad de expresión ilimitada. Ellos ya están sopesando que el vídeo haya sido empleado como una cortina de humo por grupos terroristas que ya habían planificado de antemano el ataque contra el consulado de Bengasi.

Sin duda, el próximo capítulo esta cerca.

 

Fuente: http://www.webislam.com/articulos/77582-no_es_para_tanto.html

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